Hay operaciones en las que vender o transmitir una empresa implica decidir también sobre un activo inmobiliario — y analizarlos por separado deja la decisión incompleta. RENTIA lidera la estrategia inmobiliaria de la operación y coordina, cuando el caso lo requiere, el trabajo de los especialistas que intervienen, de modo que el cliente conserve un único criterio y un único interlocutor para toda la operación.
No son la norma, pero cuando aparecen, el coste de analizarlas por separado es alto. Estos son los escenarios más frecuentes.
La transmisión no es solo del activo, sino de la sociedad patrimonial que lo titula. La estructura de la operación —compra de activo o compra de participaciones— cambia el riesgo, la fiscalidad y el precio. La decisión se toma antes de elegir el vehículo.
Un negocio en funcionamiento —hostelería, retail, servicios— que se transmite junto al local donde opera. El valor no está solo en los metros: está en la actividad, el contrato y la clientela. Separar ambos planos lleva a una valoración incompleta.
Una rama de actividad o unidad productiva que se vende como conjunto, con el inmueble entre sus activos. La operación combina due diligence inmobiliaria con la revisión de la unidad. Cada plano condiciona al otro.
Marca, contratos, licencias o cartera de clientes que forman parte de lo que se transmite junto al activo. Cuando el fondo de comercio es relevante, la lectura inmobiliaria por sí sola no explica el precio de la operación.
Nuestro valor diferencial no está en medir metros, sino en leer el inmueble dentro de la lógica de la operación y dirigir su estrategia hasta la decisión.
No valoramos el inmueble aislado, sino en su contexto real: la actividad que se desarrolla sobre él, los contratos que lo afectan y su peso dentro de lo que se transmite. Ese es el dato que cambia el precio y el riesgo de la operación.
RENTIA decide cómo se aborda la parte inmobiliaria: qué se valora primero, qué condiciona qué y en qué momento entra cada plano. No acompañamos la operación desde fuera; dirigimos la estrategia del activo dentro de ella.
Compra del activo o de las participaciones, orden de la transmisión, papel del fondo de comercio. La forma de la operación condiciona el resultado tanto como la cifra, y se decide antes de fijar un número.
El cliente recibe un criterio, no un montón de informes: qué aporta valor, dónde está el riesgo y bajo qué condiciones la operación tiene sentido. La decisión final tiene un único punto de apoyo.
El núcleo de RENTIA es el Commercial Real Estate Advisory. Corporate Advisory es la capacidad que se activa cuando la operación deja de explicarse solo por el inmueble: hay una empresa, una unidad de negocio o un fondo de comercio que pesan en la decisión y exigen criterio societario, fiscal o legal.
En esos casos RENTIA lidera la estrategia inmobiliaria de la operación y coordina, cuando el caso lo requiere, el trabajo de los especialistas que intervienen. El cliente conserva a sus asesores de cabecera; lo que aporta RENTIA es la dirección del activo y su papel dentro de la transacción.
Corporate Advisory no sustituye al asesoramiento societario, fiscal o legal de cabecera, ni es una línea de negocio independiente: se activa solo cuando la operación lo exige, manteniendo el Commercial Real Estate Advisory como núcleo de la firma.
El alcance y los honorarios se acuerdan antes de iniciar el encargo, según la complejidad de la operación y los especialistas que sea necesario coordinar. Cuando intervienen terceros, su papel y su coste quedan reflejados en la propuesta desde el inicio.
La firma no acepta comisiones de compradores ni intereses cruzados con terceros.